El National Institute on Ageing (NIA), de la Toronto Metropolitan University, ha publicado, en colaboración con el International Longevity Centre Canada (ILCC), el informe «Experiences of Older Women in Canada», basado en los resultados de su Encuesta sobre el Envejecimiento en Canadá 2025. El estudio analiza, con perspectiva interseccional, las experiencias de las mujeres de 50 y más años a través de los diez indicadores de envejecimiento que utiliza el NIA de forma anual, y compara sus resultados con los de los hombres, así como entre mujeres con ingresos adecuados e inadecuados y entre mujeres racializadas y no racializadas.
La encuesta, realizada por Abacus Data entre junio y julio de 2025, recogió respuestas de 6.001 personas de 50 y más años de todas las provincias y territorios de Canadá, de las que un 51,8 % eran mujeres. El informe parte de una constatación demográfica de base: la esperanza de vida al nacer de las mujeres canadienses es de 84 años, frente a los 79,6 de los hombres, lo que se traduce en cerca de 600.000 mujeres más que hombres entre la población de 50 y más años del país.
Entre los principales resultados, el informe destaca que las mujeres mayores experimentan más soledad que los hombres (61 % frente a 54 %), aunque el riesgo de aislamiento social es similar entre ambos sexos. Esta brecha se agudiza notablemente entre las mujeres con ingresos bajos, entre las que el riesgo de aislamiento social alcanza el 53 % y la soledad el 76 %, frente al 37 % y el 55 % respectivamente entre las mujeres con ingresos medios. El coste económico se identifica como la principal barrera para la participación social en todos los grupos analizados.
En lo económico, las mujeres mayores declaran con mayor frecuencia ingresos insuficientes que los hombres (24 % frente a 19 %) y presentan tasas más altas de privación material (23 % frente al 16 %). Un 26 % de las mujeres mayores cuenta con menos de 5.000 dólares canadienses ahorrados para la jubilación, frente al 19 % de los hombres, y solo una de cada cuatro mujeres se siente económicamente en condiciones de jubilarse cuando lo desea, frente a un tercio de los hombres. El informe atribuye estas brechas a la brecha salarial de género, la brecha de pensiones y los periodos de cuidados no remunerados asumidos mayoritariamente por mujeres a lo largo de su vida.
El estudio también documenta mayores niveles de edadismo cotidiano entre las mujeres: un 33 % ha experimentado tres o más formas de edadismo en los últimos doce meses, frente al 28 % de los hombres, una proporción que se eleva al 45 % entre las mujeres con ingresos más bajos. En cuanto a la vivienda, las mujeres mayores son algo más propensas a vivir de alquiler que los hombres (34 % frente a 29 %), y la adecuación de los ingresos aparece como el factor más determinante para poder ser propietaria y para desear envejecer en el propio hogar.
Por último, respecto a la interseccionalidad con el origen étnico, el informe concluye que las mujeres racializadas tienen mayores dificultades para acceder a servicios de salud cuando los necesitan (57 % frente al 70 % de las mujeres no racializadas) y menor probabilidad de contar con un profesional de atención primaria de referencia (64 % frente al 71 %), aunque las diferencias en soledad y aislamiento social entre mujeres racializadas y no racializadas resultan menos pronunciadas que las asociadas al nivel de ingresos.
El informe concluye con una serie de implicaciones de política pública: la necesidad de priorizar la seguridad de ingresos de las mujeres a lo largo de todo el curso vital, invertir en programas sociales de bajo coste y en apoyos al transporte y a las personas cuidadoras, garantizar un acceso equitativo a la atención sanitaria y a los servicios domiciliarios y comunitarios, y avanzar hacia instrumentos internacionales vinculantes que protejan los derechos de las personas mayores reconociendo la intersección entre edad y género.
Si desea ampliar esta información, puede acceder a los contenidos del informe «Experiences of Older Women in Canada: Findings from the NIA's 2025 Ageing in Canada Survey» (National Institute on Ageing, Toronto Metropolitan University, en colaboración con el International Longevity Centre Canada, 2026).

